LA FUNDACIÓN GASPAR INFORMA:

LA EXPERIENCIA DEL "NICE" EN INGLATERRA Y GALES: MUCHO QUE APRENDER


  • El NICE (National Institute for Clinical Excellence), fundado en abril de 1999, es un organismo independiente que promueve la salud pública y que vigila la calidad en la práctica clínica.
  • Su presidente, el Profesor Sir Michael Rawlins, nos hablará de: "Luces y sombras en la experiencia del NICE: su relevancia para otros países y lecciones que aprender".
  • El NICE es un referente obligado para los gestores sanitarios por la calidad de los informes de sus expertos y un ejemplo de participación ciudadana en el sistema de salud.
  • Los Consejeros de Salud de Cataluña, País Vasco y Extremadura, debatirán en una mesa redonda sobre el NICE y su aplicación en el Estado de las Autonomías Español.
  • El acto será el 3 de Noviembre a las 16 horas en la Escuela Nacional de Salud. Calle Sinesio Delgado 8, Madrid.
  • Todos los interesados en el mejor funcionamiento y gestión de los servicios sanitarios a un coste razonable tienen una cita ineludible en la Escuela Nacional de Salud el próximo miércoles 3 de Noviembre, donde se celebrará la jornada "Evaluación de las tecnologías sanitarias, ¿Qué podemos aprender de la experiencia del NICE?", organizada por la FUNDACIÓN GASPAR CASAL PARA LA INVESTIGACIÓN Y EL DESARROLLO DE LA SALUD, y la ASOCIACIÓN DE EVALUACIÓN ESPAÑOLA DE TECNOLOGÍAS SANITARIAS, con la colaboración de la ESCUELA NACIONAL DE SANIDAD y el patrocinio de JANSSEN CILAG

    La conferencia del presidente del NICE, Sir Michael Rawlins, el organismo que en Inglaterra y Gales vigila y controla la calidad de la práctica clínica y que promueve con distintas acciones la salud pública, es una oportunidad única para conocer de primera mano como funciona este observatorio que tan sólo tiene poco más de seis años de existencia y que es pionero en su campo.

    En la elaboración de sus guías, informes y otras herramientas sobre el funcionamiento del Sistema de Salud en Inglaterra y Gales, el NICE no sólo cuenta con la intervención de profesionales del sector sanitario y de otras disciplinas, sino que también integra en todo momento la voz y la opinión de los ciudadanos, algo que en España está todavía por hacer, al menos de una forma regular y sistemática.

    GASTAR MÁS NO SIEMPRE ES MEJOR

    Un buen sistema sanitario debe conciliar el acceso a la tecnología, con la calidad y los costes de los servicios que proporciona. Una tecnología que demuestre producir beneficios en la salud de la población y que se use adecuadamente mejorará la calidad del sistema y controlará sus costes.

    Gastar más no implica mejor asistencia o mejores resultados en salud porque el incremento del gasto tiene origen en que la demanda de los servicios sanitarios es sensible a su oferta. En términos de evolución temporal el aumento del gasto no es sólo achacable a la incorporación de las nuevas tecnologías, sino también a disfunciones de carácter organizativo.

    La mejora de la eficiencia de los proveedores requiere el control de su desempeño y la mejora de los procesos asistenciales. Es preciso que las oportunidades para mejorar la calidad y hacer sostenible el crecimiento de los gastos se pongan de manifiesto en intervenciones sanitarias efectivas.

    Entendemos por "tecnología" los medicamentos, dispositivos y procedimientos médicos y quirúrgicos utilizados en la atención sanitaria, así como los sistemas organizativos dentro de los cuales se presta dicha atención. Las nuevas tecnologías se incorporan al sistema sanitario a un ritmo rápido y con un crecimiento sostenido en el tiempo. Muchas de ellas se introducen en el mercado antes de que exista la suficiente certeza o evidencia acerca de su efectividad y seguridad.

    Los 264 años que fueron necesarios para adoptar la ingesta obligatoria de lima y limones como alimentos ricos en vitamina C entre los marinos de la Armada Británica con el fin de prevenir el escorbuto, y los 17 años de media que tardamos ahora en la implantación de una nueva tecnología, nos indican que en algo hemos mejorado, si bien nos queda todavía un largo camino por recorrer.

    Las agencias de evaluación de tecnologías sanitarias deben contribuir a mejorar la adopción y el uso adecuado de las nuevas tecnologías a través de informes en tiempo que incluyan la evaluación del beneficio extra o el valor que añaden sobre las que vienen a re-emplazar y sus indicaciones. La experiencia del NICE nos puede aportar lecciones a incorporar en nuestro contexto.


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