"Tratamiento antirretroviral en la era de los inhibidores de la proteasa"
Dra María Jesús Pérez Elías
Adjunta al Servicio de Enfermedades Infecciosas
Hospital Ramón y Cajal de Madrid
En 1996 se inició en los hospitales la utilización de una nueva familia de fármacos antirretrovirales, "los inhibidores de la proteasa", con una potente acción contra el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH/SIDA). Los ensayos clínicos habían demostrado marcados ascensos en los linfocitos T CD4+, así como descensos en la carga viral, pero no existía información acerca de la efectividad inmunológica, virológica y clínica que estos fármacos tendrían en la practica clínica habitual y la repercusión que representaría su implantación con respecto a terapias previas. Los tres primeros compuestos de esta familia que se comercializaron fueron el saquinavir, el ritonavir y el indinavir. El uso generalizado de los tres primeros inhibidores de la proteasa en nuestros hospitales nos brindaba una oportunidad única para conocer aspectos no explorados en los estudios de investigación clínica. Interesaba conocer la efectividad inmunológica, virológica y clínica a largo plazo y los factores predictores para tener una respuesta satisfactoria. Otro interrogante que se planteaba eran los resultados comparativos entre los tres fármacos y con respecto a terapias previas en cuanto a la utilización de recursos sanitarios; la adherencia a los tratamientos; la modificación de la calidad de vida; la supervivencia y la permanencia en una determinada terapia. En los pacientes que precisaban una modificación del tratamiento se planteó la necesidad de conocer la efectividad obtenida tras el cambio y los factores que influían.
Se diseñó un estudio observacional. Las variables principales valoradas han sido la supervivencia, el desarrollo de infecciones oportunistas, los ingresos hospitalarios y la evolución de los valores de los linfocitos T CD4+ y de la carga viral.
Iniciaron tratamiento antirretroviral con triple terapia que incluye un inhibidor de la proteasa 400 pacientes entre marzo de 1996 y marzo de 1997. En general se trata de pacientes con infección por VIH muy evolucionado y el 91% habían recibido tratamiento antirretroviral previamente. El inhibidor de la proteasa utilizado con mayor frecuencia fue el indinavir (46%) seguido del saquinavir (27.8%) y del ritonavir (26.3%). Se añadió al menos un nuevo análogo a todos los pacientes en los 6 primeros meses tras el inicio de los inhibidores de la proteasa. Las conclusiones fundamentales obtenidas tras el análisis de los datos son que:
Al comparar por estratos los tres inhibidores de la proteasa para ajustar los riesgos iniciales encontramos que el indinavir presenta un mejor perfil de eficacia y toxicidad con respecto al saquinavir y al ritonavir, respectivamente.
En el seguimiento suspendieron el primer inhibidor de la proteasa 200 pacientes de ellos pasaron a un segundo régimen que incluía un nuevo inhibidor de la proteasa 181 pacientes, el análisis de la carga viral a partir del sexto mes demostró que:
La obtención de información de múltiples resultados clínicos ayuda a la toma de decisiones clínica. Sin embargo, hay que tratar de incorporar los resultados finales como la calidad de vida de manera sistemática ya que en muchas ocasiones pueden resultar decisivos en la elección de tratamiento.
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